jueves, 14 de enero de 2016

LECTURA ORANTE DE LA PALABRA
EVANGELIO DE JUAN 2, 1 - 11
Domingo 17 de enero de 2016

PREPARACIÓN.- Siento que me voy a encontrar con mi buen Señor…me tomo mi tiempo…enciendo un cirio, pongo una música suave de fondo, respiro profundo y espero este encuentro con mi Maestro..

ORACIÓN DE INICIO.-“Padre bueno, aquí estoy Señor abriendo mi corazón para que tu Palabra se pose en mi corazón para discernir la voluntad de nuestro Padre.   Quiero aprender cómo tengo que vivir para que mi vida sea un testimonio de tu Palabra… Señor, estoy a tus pies inunda mi corazón de tu amor para servirte como Tú quieres yo lo haga. Amén”.


LECTURA.- ¿Qué dice el texto de Juan 2, 1 - 11?

Lentamente con mucha reverencia,  leo este texto…
María no sólo es la mujer observadora que se da cuenta de una carencia material, es la conciencia de la nueva situación que se abre a sus ojos; es más allá de la sensibilidad y la prudencia. María da pie a que se inauguren los tiempos nuevos.
María espera la actuación inmediata de Jesús que remedie aquella necesidad, pero Jesús le hace comprender que la antigua alianza ha caducado. La hora no se refiere a la de hacer milagros, sino a la hora de cumplir su misión, a la hora de la cruz, a la hora de pasar de este mundo al Padre
Aparecen nuevos personajes: Los sirvientes; y María les dice que se pongan a la completa disposición de Jesús. Ella no conoce los planes de su Hijo, pero afirma que hay que aceptar su programa sin condiciones y estar preparado para seguir cualquier indicación suya.
En el contexto de la alianza en el que se desenvuelve la escena, la frase de María a los sirvientes adquiere pleno significado, hace alusión a la que pronunció el pueblo en el Sinaí, comprometiéndose a cumplir todo lo que Dios les mandase: Haremos cuanto dice el Señor (Ëx 19, 8).


MEDITACIÓN.- ¿Qué me dice o nos dice el texto de Juan?
Leo de nuevo el texto, siempre lentamente, y procuro aplicar el texto a mi propia vida.  Es el momento de rumiar el texto. "Sacarle jugo", es decir, encontrarle sentido y relación con nuestra vida.  Comprender e interpretar cuál es el mensaje del texto para nuestros días.

·         ¿Cuáles son los detalles del pasaje que hemos leído?
·         ¿Cuáles son las palabras de la madre de Jesús?
·         ¿Cuáles son las palabras de Jesús?
·         ¿Cuál es la actitud de los sirvientes y cuál la del mayordomo?
·         ¿Cómo reaccionan los discípulos?


ORACIÓN.- ¿Qué le respondo al Señor luego del regalo de su Palabra?
Todo lo compartido se presenta ante el Señor. A través de peticiones, acciones de gracias, ofrecimientos, súplicas de perdón, lecturas de salmos o cantos. En la oración somos nosotros los que nos dirigimos a Dios, que nos ha hablado.

·         Gracias Señor Jesús…
·         Perdón Señor por…
·         Te alabo Padre…


CONTEMPLACIÓN.- Dejo que el Señor me hable y me ame

El Santo Espíritu de Dios tiene que hacer su obra… me mantengo en silencio… dándome cuenta que Jesús con su Palabra me hace fuerte… y que mis dudas tienen una doble respuesta… ¡Él! y  ¡Hacer todo lo que Él nos diga!

·         Hago silencio y quedo en Su Presencia amorosa.
·         Busco el rostro de Jesús encontrado en el texto y lo contemplo.


ACCIÓN.- Y Ahora ¿Cómo hago vida esta Palabra?

María, no espera que le pidan el favor, se adelanta, “sale al encuentro”. Sabe muy bien que el único que puede remediar la situación es su hijo y sin muchas palabras, solo tres, le plantea la situación: “No tienen vino”. Ella no se pierde en explicaciones, ni siquiera le pregunta a Jesús que pueden hacer. Sabe que esas tres palabras son suficiente lenguaje entre ella y su Hijo para salvar la situación. Aunque la respuesta de Jesús no fue muy alentadora que digamos, ella no se desanimó. Es posible que para Jesús no hubiera llegado su hora, pero cuando se trata de ayudar al otro, de dar una mano, las cosas pueden y deben cambiar.
María no le insiste a Jesús. Simplemente actúa. ¡Algo hay que hacer! Ella ayuda a preparar todo, el resto lo hará Él. Y pronuncia una de las frases más bellas que en muchos momentos podría resonar en nuestras vidas: “Haced lo que Él os diga” (2,5). Es decir: ahora todo depende de Él, yo ya hice mi parte.
·         ¿A qué me invita el Señor motivado (a) por esta Palabra?
·         ¿Qué compromiso puedo asumir durante esta semana?


ORACIÓN DE ENVÍO
Señor, Bueno y Misericordioso,
hoy vivimos tiempos duros,
hay muchos excluidos de tu Palabra en nuestro mundo,
millones de personas…

Ayúdanos a estar atentos,
enséñanos a estar activos,
impulsarnos a dar respuestas,
muéstranos el camino de la solidaridad.
Y hacer “todo lo que Tú nos digas”.
Amén.